Diego Corredor, un joven colombiano, nació hace 17 años sin una de sus manos debido a un defecto congénito. Hoy, gracias a la impresión 3D, Diego puede disfrutar de una de sus pasiones: tocar la guitarra.

Diego ya disponía de una prótesis para poder realizar las tareas de la vida diaria como coger objetos, pero pulsar las cuerdas de su guitarra de forma armónica era una tarea imposible hasta que aparecieron en su vida los diseñadores de la empresa 3D Gluck.

La empresa 3D Gluck, fundada por dos hermanos Juan Carlos y Andrea Monroy, trabaja en el mercado iberoamericano y tiene el objetivo de proporcionar servicios relacionados con el escaneado y la impresión 3D.

Según Andrea, Diego sólo estaba interesado en las prótesis que le permitieran hacer cosas extraordinarias, como tocar un instrumento musical. ¿Por qué querría alguien una prótesis cara si no pudiera hacer cosas extraordinarias como tocar el piano, la guitarra o hacer una foto?”.

Diego es un fanático de la música rock y el único tipo de prótesis que quería usar era una que le pudiera permitir, hacer realidad su sueño, tocar una guitarra. Juan Carlos Monroy, por suerte, disponía de las herramientas que podrían ayudarle. Juntos se pusieron a la tarea de diseñar y crear una prótesis que hiciera precisamente eso. Y aunque ahora parece bastante sencillo en las fotos, no fue tan fácil como alguien podría pensar.

Toca la guitarra gracias a una prótesis hecha a medida por impresión 3D

Tocar la guitarra requiere movimientos muy exactos y las presiones ejercidas por los músculos y cartílagos de la mano humana. Los hermanos Monroy tomaron como punto de partida un libro de Adalbert Ibrahim Kapandji sobre la fisiología humana titulado ‘The Physiology of the Joints. Volume 6’, en el que describe los movimientos de pronación y supinación a la hora de tocar una guitarra.

El equipo desarrollador trabajó conjutamente con Diego para construir un antebrazo y una mano que le permitiera al joven tocar la guitarra. El requerimiento no fue replicar al detalle esas partes del cuerpo humano, sino más bien generar un elemento que pudiera emular su funcionalidad a la hora de tocar.

Después de una serie de 6 prototipos, el resultado ha sido  una prótesis realizada con impresoras 3D la cuál permite coger la púa y realizar los movimientos necesarios para tocar la guitarra. La impresora 3D tardó sólo seis horas para completar la prótesis en plástico ABS, lo que suposo un coste de $300.

El detalle final de esta creación fue el logotipo del grupo Linkin Park, la banda favorita de Diego.

A día de hoy Diego ya puede disfrutar como cualquier chico sin sufrir la falta de su mano derecha para poder realizar su afición favorita.

Fuente: imprimalia3d.com