En un vídeo difundido por la Universidad de Vanderbilt podemos encontrar tanto buenas como malas noticias. La mala noticia es que cada día, aproximadamente 1.300 niños mueren de malaria, esta enfermedad infecciosa es transmitida por mosquitos y es prevenible y tratable, sin embargo, continúa propagándose en áreas del mundo donde el acceso a los servicios sanitarios básicos y la educación es muy limitado.

La buena noticia, sin embargo, es que los investigadores de la Red de Vanderbilt-Zambia de Innovación y Tecnología de la Salud Global, con sede en Nashville, Tennessee, se han unido con la científica local Pricsilla Lumano-Mulenga para aplicar la tecnología de impresión 3D en la batalla contra la malaria y otras enfermedades mortales.

Priscila y el químico Joseph Conrad son parte de este equipo multi-continental. Actualmente están desarrollando un dispositivo de diagnóstico de la malaria que mejoraría los tests que ya existen en el mercado.”Estas pruebas funcionan muy bien, ya que no requieren ningún tipo de electricidad,  agua limpia, ni conocimientos técnicos avanzados”, dijo Conrad.

Esta forma de detección temprana puede diagnosticar a un paciente con malaria en cuestión de minutos, incluso antes de que aparezcan los primeros síntomas, lo que significa que también reciban tratamiento más rápidamente y reduzcan el riesgo de desarrollar una infección más grave, además de evitar la transmisión de la enfermedad en sí.

Mientras que el dispositivo ha demostrado ser funcional y potencialmente salvar la vida, la distancia entre Nashville y Zambia fue otro de los desafíos que los investigadores tuvieron que superar. Sin embargo, con las tecnologías de impresión 3D, la distancia es realmente un obstáculo menor.

“De hecho, podríamos crear prototipos y dispositivos de diseño en los laboratorios en Vanderbilt y luego transferir los archivos de diseño a través de correo electrónico a nuestros colaboradores en Zambia”, explica Conrad. Los científicos en Zambia podrían imprimirlos en 3D y probarlos en ese mismo día.

“Creemos que la impresión 3D en entornos de bajos recursos es muy singular”, dijo Conrad, quien antes era un voluntario del núcleo de paz en el país africano, y tiene lazos fuertes y personales a su gente.

La impresora 3D en cuestión se encuentra ahora en el Instituto de Investigación Matcha en Zambia a casi 40 kilómetros de la carretera pavimentada más cercana, el cuál está equipado con un laboratorio de biología y bioquímica molecular en pleno funcionamiento.

Sra Lumano-Mulenga, que se trasladó a Nashville para trabajar junto a los científicos de Vanderbilt, regresará a Zambia para trabajar con los equipos locales de lucha contra la malaria.

Con la ayuda de los institutos nacionales de la salud y con la tecnología de impresión 3D de su lado, ya están planeando expandir la capacidad del dispositivo para detectar otras enfermedades mortales, como el VIH y el ébola.

“Quiero ver una Zambia libre de malaria”, dice Priscilla en el vídeo. Creo que todos podemos estar de acuerdo con esa afirmación, y gracias a su investigación prometedora, todos estamos un paso más cerca de ese objetivo.

https://www.youtube.com/watch?v=P6fPy8ZhFkc

Fuente: 3ders.org